Mucho
se ha hablado en años recientes sobre las lamentables prácticas de la industria
alimenticia. A través de múltiples vías hemos comprobado que hace tiempo que la
calidad de los productos, y su relación con nuestra salud, dejo de ser una
prioridad para el mercado del alimento.
Con un
poco de dedicación puedes enterarte de ciertas plataformas donde se
comercializan alimentos orgánicos sin marcas o establecimientos intermediarios,
para muchos de nosotros la idea de dedicar tiempo a montar y cuidar una hortaliza
en casa parecerá algo imposible. La agenda está saturada y nuestra rutina
diaria simplemente no tiene cabida para una actividad de este tipo. En este
sentido lo único que podría decir es que, si en realidad no tienes tiempo para
garantizarte una alimentación digna y saludable, entonces lo más probable es
que haya algo mal planteado en tu modelo de vida, y quizá hoy sea un buen día
para comenzar a tomar medidas al respecto.
Se dice
fácil, no lo es, pero tampoco hay pretexto alguno que sea suficiente para no
hacerlo.
Al implementar una hortaliza en tu patio, terraza, balcón o jardín, estás de algún modo estableciendo un compromiso activo con tu alimentación, pero también con tu autonomía. Al hacerlo no solo tendrás que dedicarle un cierto esfuerzo a montarla y a cuidarla, lo cual seguramente te sensibilizará frente a los procesos naturales del cultivo, te obligarás a “meter las manos a la tierra”, a observar sus ciclos de desarrollo, y a designar en tu agenda un espacio para esta actividad.
Al implementar una hortaliza en tu patio, terraza, balcón o jardín, estás de algún modo estableciendo un compromiso activo con tu alimentación, pero también con tu autonomía. Al hacerlo no solo tendrás que dedicarle un cierto esfuerzo a montarla y a cuidarla, lo cual seguramente te sensibilizará frente a los procesos naturales del cultivo, te obligarás a “meter las manos a la tierra”, a observar sus ciclos de desarrollo, y a designar en tu agenda un espacio para esta actividad.
Hay
dos métodos para la siembra de hortalizas: por semillero y directa.
• Siembra de hortalizas por semillero: este método consiste en sembrar las semillas en recipientes o maceteros, y luego, cuando las plántulas alcanzan determinado tamaño que garantice su supervivencia, se trasplantan al huerto.
• Siembra de hortalizas directa: hay ciertas especies que por sus características, son aptas para la siembra directa sobre el suelo del huerto, sin necesidad de hacer previamente el semillero. Con lo cual tenemos un ahorro considerable de trabajo.
METE LAS MANOS A LA TIERRA Y DATE DE COMER.
• Siembra de hortalizas por semillero: este método consiste en sembrar las semillas en recipientes o maceteros, y luego, cuando las plántulas alcanzan determinado tamaño que garantice su supervivencia, se trasplantan al huerto.
• Siembra de hortalizas directa: hay ciertas especies que por sus características, son aptas para la siembra directa sobre el suelo del huerto, sin necesidad de hacer previamente el semillero. Con lo cual tenemos un ahorro considerable de trabajo.
METE LAS MANOS A LA TIERRA Y DATE DE COMER.
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