Las aguas
grises deben su nombre a su aspecto turbio y su condición de estar entre el
agua dulce y potable (conocido como aguas
blancas) y aguas residuales (aguas
negras). En un contexto familiar, las aguas grises son las aguas
sobrantes de baños, regaderas, lavabos y lavadoras solamente. Algunas
definiciones de las aguas grises incluyen el agua de la pileta de la cocina.
Cualquier agua que contenga desechos humanos se consideran aguas negras.
Se
distinguen de las aguas cloacales contaminada con desechos del inodoro,
llamadas aguas negras, porque no contienen bacterias Escherichia coli. Las
aguas grises son de vital importancia, porque pueden ser de mucha utilidad en
el campo del regadío ecológico.
Generalmente
se descomponen más deprisa que las aguas negras y tienen mucho menos nitrógeno
y fósforo. Sin embargo, las aguas grises contienen algún porcentaje de aguas
negras, incluyendo patógenos de varias clases.
Los posibles beneficios ecológicos del reciclaje de aguas grises incluyen:
Baja extracción de agua dulce de los ríos y acuíferos. Menor impacto de tanques y cámaras sépticas y menor inversión en plantas de tratamiento urbanas.
Tierra vegetal nitrificación.
Reducción del uso de energía y la contaminación química de tratamiento.
Recarga de acuíferos.
Aumento del crecimiento de las plantas.
Recuperación de nutrientes.
Una mayor calidad de superficie y agua subterránea cuando se conserva por la depuración natural en las capas superiores del suelo generadas por los procesos de tratamiento de agua.
Eliminación de aguas grises:
Las aguas residuales domésticas se suelen combinar en la alcantarillas, por lo que las aguas negras y grises se eliminan entre sí mediante un sistema de alcantarillado compartido en un proceso llamado desagües cloacales.
Las
aguas grises recicladas de la bañera o tina de baño pueden ser utilizadas en
los retretes, lo que ahorra grandes cantidades de agua. Los pioneros en la
depuración de aguas fueron los israelíes, que llevan 15 años investigando
sistemas de reaprovechamiento de aguas usadas. Sin embargo, las aguas grises
sin tratar no pueden utilizarse para la descarga del excusado ya que generan
malos olores y manchas si se dejan más de un día.
Pueden entonces tratarse para limitar la contaminación
y riesgos para la salud, antes de ser devueltas al medio ambiente en general.
La mayoría de las aguas grises termina como efluente en lagunas, ríos y
océanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario